Mi rincón de Arte

El Túnel

El túnel, habla de la vida que puede haber después de la muerte del cuerpo físico.

¿Qué pasa cuando nos morimos?

Todas las grandes tradiciones espirituales del mundo, incluyendo el cristianismo, siempre han dicho que la muerte no es el final. Todas nos han transmitido la visión de alguna clase de vida venidera que infunde un sentido sagrado a nuestra existencia presente.

Pero a pesar de estas enseñanzas, la sociedad contemporánea es en gran medida un desierto espiritual en el que la mayoría de la gente imagina que esta vida es lo único que existe.

tSegún la tradición budista, realmente podemos utilizar nuestra vida para prepararnos para la muerte. Al morir, tampoco estamos condenados a marcharnos al encuentro de lo desconocido con las manos vacías.

Podemos hacer de cada instante una oportunidad para cambiar y prepararnos de todo corazón, con precisión y serenidad para la muerte y la eternidad.

En el budismo, la vida y la muerte se perciben como un todo único: la muerte es el inicio de otro capítulo de la vida y un espejo en el que se refleja todo el sentido de la vida.

Esta idea está en el corazón mismo de las enseñanzas de la escuela más antigua del budismo tibetano. Muchos de vosotros habréis oído hablar del Libro tibetano de los muertos. En esta enseñanza, la vida y la muerte, vistos como un todo, son presentados como una serie de realidades transitorias y en constante cambio llamadas bardos.

La palabra bardo se utiliza comúnmente para designar el estado intermedio entre la muerte y el renacimiento.

Según el budismo, el principal argumento que establece el renacimiento se basa en una profunda comprensión de la continuidad de la mente. ¿De dónde procede la conciencia?

No puede surgir de la nada. Un instante de conciencia no puede producirse sin el instante de conciencia que lo precedió inmediatamente.

El principio creativo fundamental es la conciencia, que tiene distintos planos. La que llamamos conciencia sutil más profunda está siempre presente. La continuidad de esa conciencia es casi algo permanente, como las partículas elementales. En el campo de la materia son las partículas elementales. En el campo de la materia es la llamada Clara Luz.

Pero sin irnos a las enseñanzas budistas, en Occidente existen numerosas investigaciones científicas a cerca de las experiencias cercanas a la muerte y más recientemente a cerca de lo que se ha llamado “experiencias de muerte compartidas”.

El doctor Raymond Moody, doctor en filosofía y medicina, fue el primer médico que estudió de modo sistemático los fenómenos de supervivencia a la muerte corporal. Examinó las experiencias de cientos de personas que habían estado a punto de morir, analizando el proceso de la muerte con elementos identificables, y le llamó a la combinación de todos estos rasgos “experiencia próxima a la muerte”.

Descubrió que era habitual que las personas que están muriendo pasen por un túnel y se dirijan hacia una luz. Dentro de esa luz suelen encontrarse con otros seres espirituales que están allí para facilitar su transición hacia la muerte, a veces estos seres eran parientes ya fallecidos…

Muchas personas, contaban que habían abandonado sus cuerpos y contemplado desde arriba, los esfuerzos de los médicos y enfermeras por salvarles la vida. Algunas tenían revisiones vitales, en las que volvían a vivir su vida entera, acompañada en algunos casos de los comentarios de un ser superior.

Años después publicó sus descubrimientos acerca de las experiencias que tenían en muchos casos, los familiares de los moribundos, a las cuales denominó “experiencias de muerte compartidas”.

En todas ellas encontramos algunos de estos elementos: cambio de aspecto de la habitación, presencia de una luz”mística”, donde a menudo aparecen familiares  de la persona fallecida, se escucha una música bella e indefinible, los testigos viven una experiencia extracorpórea, asisten a una revisión de vida de la persona a punto de fallecer, se encuentran con paisajes y planos celestiales, se percibe  una niebla o humo o bola de luz que desprende el fallecido en el último aliento.

Aunque todas estas experiencias tienen una clara realidad, todavía estamos lejos de explicar lo que son y cómo se producen. Podría decirse que las experiencias de muerte compartidas y otros sucesos sobrenaturales como ellas son semejantes a la aurora boreal, ese resplandor etéreo que se produce en las proximidades del Polo Norte. La aurora boreal ha producido la admiración de la humanidad a pesar de su carácter inexplicado..

Lo mismo puede decirse de las experiencias próximas a la muerte, que si bien no se han explicado plenamente todavía, son una fuente de admiración y de maravilla para casi todos los que las conocen.

“No somos seres humanos que estamos teniendo una experiencia espiritual, somos seres espirituales que estamos teniendo una experiencia humana”.

Bibliografía: El libro tibetano de la vida y la muerte, Sogyal Rimpoché. Destellos de eternidad, Raymond Moody y Paul Perry.

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