Mi rincón de Arte

La espiral

Esta serie gira en torno a la figura de la espiral, cuyo símbolo se relaciona con los ritmos repetidos de la vida, continuidad cíclica pero en progreso, la emanación, y el ritmo de las estaciones.
El viejo símbolo oriental del yin y el yang es también una forma de espiral como figura perfecta que carece de principio y fin. Todo surgiría de Dios y se expandiría dando origen a la dualidad y a la multiplicidad de la manifestación para recogerse de nuevo en la divinidad tras la culminación del proceso.
En la tradición hindú esta idea se explica haciendo alusión al día y la noche de Brahma: el Universo “despierta” y “duerme”, se expande y se contrae cíclicamente, aunque estas fases nos sean imperceptibles, por transcurrir nuestra vida dentro de micropartículas de una de ellas.

El final y el principio

 

Cada día llega a su fin, cuando el sol se esconde y van apareciendo las estrellas. El final del día es el principio de la noche. Y así ocurre con las etapas de la existencia. Cuando una termina abre las puertas de lo que está por venir. Lo desconocido quiere entrar en nuestra vida pero esto solo ocurre cuando morimos al pasado y dejamos atrás todo el peso de nuestra historia personal. Y soltamos. Cuánto cuesta soltar! Nos aferramos al pasado con persistencia para no quedarnos suspendidos en el vacío de no saber, en realidad quienes somos.

Independientemente de nuestra historia personal, decidimos cada día si vivimos en el presente o en la historia que a cada momento nuestra cabeza se repite a cerca de nuestra vida. Lo que nos ha pasado, lo que nos han hecho, lo que hemos sufrido, qué nos dijeron, cómo reaccionamos aquel día, quien tenía razón…

 Yo y mi historia. Me encanta repetírmela una y otra vez. A veces ya me levanto hablándome a mi misma de mi propia película y esto a mi ego le encanta porque le da una identidad, le convierte en alguien… una víctima, una pobrecilla, una persona poderosa…

“Don Juan dijo que todos los que me conocían tenían una idea sobre mí  y que yo alimentaba esa idea con todo cuanto hacía.

-¿No ves? -preguntó con dramatismo- . Debes renovar tu historia personal, contando a tus padres, o a tus parientes y tus amigos todo cuanto haces. En cambio, si no tienes historia personal, no se necesitan explicaciones; nadie se enoja, ni se desilusiona con tus actos. Y sobre todo, nadie te amarra con sus pensamientos”.

“Ya no tengo historia personal -dijo, y me miró con agudeza-. La dejé un día, cuando sentí que ya no era necesaria.” Las enseñanzas de don Juan ( Carlos Castaneda). 

 Cuando aceptas plenamente que no sabes (quien eres), entras en un estado de paz y claridad que está más cerca de lo que verdaderamente eres que ningún pensamiento.

Definirte por medio del pensamiento es limitarte.


Reencarnación

60 x 60 cm. Óleo sobre lienzo.


Paz vibrante de vida


Mirando desde arriba


Lo no manifestado

70 x 70 cm. Óleo sobre lienzo.


El Mundo


¿Dónde estás?

70 x 70 cm. Óleo sobre lienzo.